Evangelio del domingo

En la lectura del evangelio de hoy domingo el Señor dejó un mensaje muy contundente, no solo para sus discípulos en aquel momento, sino para todos hoy día. Cristo supo cuándo era el mejor momento para suministrarnos la verdad, y en qué momento necesitaríamos esas palabras, ya que todo no podía ser dicho de una sola vez.

Él mismo nos advirtió que quedaban muchas cosas por decirnos, pero que no podríamos cargar con ellas, sin embargo, no nos dejó desamparados, porque nos dejó la certeza de que el Espíritu Santo nos guiaría hasta la Verdad plena.

Esto es algo que podemos sentir con la lectura del evangelio de hoy domingo, la cual glorifica a nuestro Señor y nos acerca un paso más a todo lo que Él quería que nosotros supiésemos.

evangelio de hoy domingo
Evangelio de Hoy

Nuestro Señor es piadoso y bondadoso, jamás nos haría daño. Con la lectura del evangelio dominical podemos apreciar su nobleza para con nosotros. Todas las promesas que Cristo nos has hecho, todas encontrarán su cumplimiento porque el Señor es bueno y bondadoso con cada una de sus criaturas.

No importa cuán grandes hayan sido nuestras fallas. Todos los días podemos levantarnos de la cama y tener la certeza de que es una nueva oportunidad para comenzar, transformar nuestras vidas y vivir conforme a lo que Cristo espera de nosotros.

Cuando nos sentimos perdidos, solo debemos elevar nuestras oraciones al cielo, porque Dios tiene un puente comunicativo que siempre está abierto y Él escucha cuando le hablamos. Las respuestas que queremos escuchar, todas vendrán desde arriba, de parte de nuestro Dios, es una pérdida buscar respuestas o alivio en otras partes. En este mundo solo encontraremos aflicción.

La buena noticia, nos la da Cristo, y es que Él ha vencido al mundo. Por medio Él podemos encontrar la fuerza que necesitamos para seguir adelante y nos desfallecer.

En otras ocasiones queremos respuestas rápidas, no entendemos lo que ocurre y anhelamos conocer la verdad de inmediato, pero debemos tener calma, esperar en Dios, porque las cosas han de acontecer en el momento que Él estima preciso. No podemos cargar con todo a la vez, Dios sabrá cómo decirnos aquello que necesitamos saber o ver.

Enseñanzas del Evangelio del Domingo

Cuando sintamos desesperación, nuestra mejor decisión será orar, pedir por calma y esperar en Dios, quien conoce el momento oportuno para hacernos entender las circunstancias. Debemos estar prestos a escuchar su mensaje, pues, a través de su creación y de muchos actos, Él nos habla, Él se comunica con nosotros, pero depende de nosotros estar prestos a escuchar su palabra y confiar en lo que nuestro Señor tiene deparado para nosotros.

Jesús prometió acompañarnos en todo momento, hasta el fin del mundo, y en ello debemos depositar nuestra confianza. Si queremos sentir paz debemos dejar que el Espíritu Santo nos guíe y nos conduzca hacia la verdad, sin tratar nosotros de encontrar verdades, o falsas respuestas que nos calmen porque esto solo aumentará nuestra ansiedad. La verdadera paz solo nos las puede suministrar nuestro señor en el tiempo que Él considere que nuestro corazón esté listo.

evangelio de hoy domingo

Jesús jamás nos abandonará. De eso podemos estar seguros, no importa cuán solos podamos sentirnos, Él está a nuestro lado, y una prueba de ello es la palabra que nos ha dejado, lo cual incluye este evangelio de hoy domingo que refresca nuestra alma y nos conforta.

Cristo desde siempre nos ha cuidado y se ha preocupado por cada uno de nosotros. Él lo hizo con sus discípulos, por ejemplo. Antes de ser crucificado, Jesús sabía que tenía poco tiempo, pero aun así tomó como un momento para dejarles palabras que alejaran sus miedos. Les dijo que serían conducidos a la Verdad completa en el mejor momento.

Tampoco debían temer de cómo sucedería esto, porque el mismísimo Espíritu Santo los guiaría. Así mismo nos ocurrirá a nosotros. No debemos temer, en los momentos oscuros, de dudas, temores, siempre podremos contar con que el Espíritu Santo nos conducirá y nos llevará hasta donde Cristo lo ha destinado.

No hay motivos para sentir desasosiego. El evangelio dominical también es parte de la verdad que Cristo quiere darnos a conocer. Por medio de sus obras tenemos el convencimiento de su poder. Es normal sentirnos débiles en algún momento, pero por medio de las palabras divinas, que son tesoros para nuestra alma, podemos obtener fuerzas.

El amor de Cristo tampoco nos fallará nunca, y el que solo Él haya cargado con la Cruz, nos da una muestra de todo lo que le importamos. Nadie más en este mundo podría ejecutar una tarea tan dolorosa como esta, pero Cristo aceptó esta difícil misión para poder salvarnos.

Por este hecho, sabemos también que nadie puede cuidarnos mejor de lo que Dios puede hacerlo. Cristo es el único sendero que nos conduce a la tranquilidad, a la felicidad, y no a las falsas y provisionales alegrías de este mundo, que al final solo son una ilusión.

La palabra de Cristo puede transformarnos de tal forma que es capaz de hacer que un malhechor abandone su camino y comience a predicar, o que un padre o una madre comience a cuidar de sus hijos y se arrepienta de su mal proceder, porque las palabras que Dios nos ha dejado por medio de su hijo son para todos, para darnos Salvación a todos.

Ningún pecado, falla o equivocación puede ser tan grande a los ojos de Dios como para privarnos de ser salvos. Somos nosotros quienes nos juzgamos tan fuerte que no tenemos compasión de nosotros mismos. Por suerte, Dios nos ama tanto que sabe tratarnos con cariño y sabe darnos amor y alivio a nuestro ánimo decaído.

 Es un alivio saber que podemos desprendernos del pasado y encontrar la quietud en el amor de Jesús. Permanecer cerca de su amor por medio de la oración y abrirnos al futuro, con la certeza de que todo estará bien porque Cristo nos protege. Las ansiedades, los temores, el desasosiego, la inquietud, todo debe quedar a un lado porque nuestro Señor, quien se preocupa de nosotros, nos suministrará con bondad y ternura todo lo que necesitamos saber, en el instante preciso.

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Sabemos que nada fallará si estamos siendo conducidos hacia la verdad bajo la dirección del Espíritu Santo. ¿Qué podría salir mal? Somos nosotros quienes con nuestra capacidad limitada nos acercamos al error. Pero en la verdad del mensaje de Cristo encontraremos todo lo necesario para sentir esperanza en el futuro.

Bajo la seguridad de la promesa de Cristo estaremos a salvo, y por medio de la oración podremos introducirnos en todos los misterios, logrando que estos calen profundo en nuestro corazón y en nuestra comprensión. El evangelio de hoy domingo aleja la angustia de nuestra vida, y nos prepara para esperar aprendiendo a cultivar la paciencia, entendiendo que todas las cosas bajo los cielos deben ocurrir siguiendo la voluntad de nuestro Señor y jamás la nuestra.

Reflexión del Evangelio del Domingo

El evangelio de hoy domingo nos invita a la serenidad y a permanecer en el camino del Dios, con la confianza puesta en su promesa y en toda la verdad que nos irá develando poco a poco. Fe también es confianza en lo que se espera, en Dios, emunah. Una muestra de nuestra fe será la paciencia que demostremos tener.

Dios intervendrá en nuestra vida, en el modo y tiempo que sea mejor. Pues, en otros casos también sentimos que algunas pruebas son “mucho para nosotros”, o que no podremos, pero con cada situación nos viene un aprendizaje y parte de la verdad prometida por Cristo, así que solo debemos tener seguridad y paciencia, dejando que Dios obre con nuestra vida conforme a sus designios.

Debemos estar prestos a las palabras que el Espíritu Santo nos hace llegar, porque estas solo provienen de Cristo, y lo que Él decida comunicarnos. Todo dependerá de nuestra receptividad. Donde las palabras sobren, el silencio y la confianza son bienvenidos, y esto es lo que nos hace recordar el evangelio de hoy domingo.

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